Los archivos y la gestión de documentos hoy. Tendencias y retos I

Gestión de documentos

La Archivística es una disciplina (o una ciencia, según los diferentes autores a los que podamos acceder) en constante evolución, al ritmo que le marca el desarrollo de la propia sociedad a la que orienta su servicio. A lo largo de mi intervención abordaré cuáles son, a mi juicio, los elementos más significativos de esta evolución, y la manera en que la Archivística, y sus profesionales, prevén afrontarla con éxito. Concretamente, los contenidos de mi disertación serán los siguientes:

¿Qué se ha entendido habitualmente por “archivo”?
¿Qué es hoy un “archivo”?
¿Por qué se asimila el archivo con la gestión de documentos?

¿Qué se ha entendido habitualmente por “archivo”?

Hasta hace algunos años por el término “archivo” se entendía un lugar, generalmente un sótano, donde se acumulaban documentos cuyo uso no era preciso para atender las actividades cotidianas de una organización. Desde esta perspectiva, el archivo era una entidad “finalista” (esto es, situada al final de la cadena de actuaciones administrativas o de gestión), dedicada a la conservación y puesta a disposición de los documentos a los usuarios. Los tratamientos que los profesionales daban a estos documentos estaban generalmente asociados a la noción de patrimonio histórico y a la constitución de la memoria, primero de la propia organización y más tarde de la sociedad en general.

Otras variantes del término “archivo” aludían a “conjunto de documentos” dotado de una cierta coherencia en cuanto a sus componentes, a un fichero informático (identidad entre “archivo” y “fichero” en la jerga informática) o incluso al carácter de misterio, o inaprensible, en el habla cotidiana.

¿Qué es hoy un “archivo”?

Entre las características actuales de este concepto pueden destacarse las siguientes:

En primer lugar podemos observar que el archivo es un objeto sobre el que se centra legislación de primer nivel, incluyendo la relativa a protección de datos de carácter personal, procedimiento administrativo, administración electrónica, propiedad intelectual o patrimonio histórico, entre otras.

Por otra parte, vemos que el archivo es un objeto sobre el que se realiza un importante esfuerzo de normalización internacional, donde destacan el Consejo Internacional de Archivos, ISO y los diferentes modelos de requisitos que existen en el panorama internacional.

Además, hoy en día el archivo es un objeto con innegable impacto social, entendido como la prestación de un servicio a la sociedad y con responsabilidades bien definidas, como por ejemplo, garante de los derechos de los ciudadanos, o elemento que contribuye a la formación de la memoria colectiva.

Finalmente, observamos también que el archivo es un objeto con impacto en la implantación de las tecnologías de la información y la comunicación.

A lo largo de estos post expondremos las líneas esenciales de todas estas dimensiones del moderno concepto de archivo.

¿Por qué se asimila el archivo con la gestión de documentos?

Es muy probable que las personas que hoy en día se acercan por primera vez a los archivos y la Archivística observen la progresiva asociación de los conceptos de “archivo” y “gestión de documentos”. Ello es así como un tributo a la modernidad, y debe serlo por diferentes causas:

– Es la misma función, retrotraída al momento en que se define cómo conservar el carácter de los documentos auténticos, fidedignos, desde el contexto de su producción.
– La realizan los mismos profesionales, llámense “archiveros” o “gestores de documentos”.
– Actualmente, se concibe la gestión de documentos como una etapa del proceso archivístico, orientado a satisfacer prioritariamente las necesidades de gestión de las organizaciones.
– El concepto “gestión de documentos” busca la conexión del trabajo archivístico (esto es, los procesos de gestión documental) con los procesos generales de las organizaciones, tales como la gestión de recursos humanos, la gestión económica, la gestión de la investigación -en el caso de las universidades-, etc.
– El concepto “gestión de documentos” pone de manifiesto la importancia del mantenimiento del contexto como elemento primordial para señalar el valor de evidencia de los documentos durante tanto tiempo como sea preciso (esto es, hasta su eliminación en un plazo o su conservación permanente por su valor testimonial o histórico)..
– El concepto de “gestión documental” señala la emergencia de un sector de actividad “redefinido” (actualizado, modernizado) en todas las organizaciones, tanto públicas como privadas.
– En definitiva, es necesario adaptarse a los nuevos tiempos.

En los próximos post hablaremos de los nuevos tiempos y cómo se concretan en los ámbitos legal, social, tecnológico y de la normalización.

Y en el curso online de “Introducción a la archivística” comentaremos este y otros artículos.


Joaquim Llansó Sanjuan: “Los archivos y la gestión de documentos hoy. Tendencias y retos”.- En: Periodismo y documentación en la encrucijada del acceso abierto a la información y las redes sociales.- (Leioa), Universidad del País Vasco, 2012.- p. 85-100.

ISO 15489-1:2016, una gestión de documentos transparente

Norma ISO 15489

En abril de 2016 aparecía publicada la revisión de la norma ISO 15489-1, de gestión de documentos, que modificaba la norma inicial de 2001. En contraste con el vivo debate suscitado entonces entre el colectivo de archiveros españoles, la revisión actual ha pasado desapercibida en los foros profesionales, lo cual no deja de sorprendernos por la indudable trascendencia que tendrá la norma en la teoría, la metodología y la práctica de gestión de documentos en nuestras organizaciones a lo largo de la próxima década.

Todavía es pronto para hallar respuestas a la cualidad de “invisibilidad” que ha acompañado, sin excepción, la irrupción de la norma entre los archiveros y gestores de documentos. Resulta difícil pensar que una de las causas haya podido ser la ignorancia o el desinterés de los profesionales por la normalización en gestión de documentos en general o por esta norma en particular, cuando precisamente en España está en pleno auge la publicación de políticas de gestión de documentos en las administraciones públicas, además de los debates suscitados a todos los niveles en referencia a las cuestiones relativas a la transparencia en la actividad de la administración y la rendición de cuentas de los servidores públicos.

Quizá sea más adecuado considerar el peso que ha podido tener el que todavía no ha tenido lugar en España la trasposición de la norma internacional en castellano como norma UNE-ISO. Sin embargo, cuesta creer que los profesionales seamos refractarios a enfrentarnos a una norma por el mero hecho de haber sido publicada inicialmente en su versión oficial en inglés y francés.

O puestos a elocubrar, quizá en el fondo no se trate de una norma cuyos principales destinatarios vayan a ser los profesionales de los archivos y la gestión de documentos, sino los administradores de sistemas informáticos que inciden en la gestión de documentos. En tal caso, la situación sería ciertamente preocupante, ya que los archiveros cederíamos nuestro lugar privilegiado en el ámbito de la gestión de documentos. ¿Dónde nos sitúan los impulsores de la norma? ¿Qué mensaje se esfuerzan en transmitir a los directivos de nuestras organizaciones? ¿Nos basta con actuar como comparsas? ¿Qué papel estamos dispuestos a reclamar los archiveros en el futuro de la gestión de documentos a corto plazo? ¿Es sólida nuestra “zona de confort”? ¿Hacia dónde debemos evolucionar en cuanto a adquisición de competencias?

EL CONOCIMIENTO COMO ESTRATEGIA

Sean cuales fueren las causas de la invisibilidad, está claro que los profesionales debemos conocer a fondo la nueva ISO 15489-1:2016 de gestión de documentos. Nuestro futuro está en juego, porque hay otras profesiones que nos disputan la gestión del sistema de gestión de documentos en nuestras organizaciones, y por el momento parecen salir airosas del lance. Sólo conociendo las claves del nuevo sistema podremos transformar la amenaza en oportunidad.

Y lo más importante: nos daremos cuenta de que no estamos solos.