-Tradicionalmente cuando hablamos de Cultura parece que estamos hablando de un sector libre, escasamente científico y poco relacionado con modelos de gestión empresarial estandarizados en el resto de sectores. Pues bien, este aspecto poco a poco debemos de ir dejando atrás y tenemos que ver que las actividades vinculadas a la cultura deben de tener unos patrones de gestión similares a los de otras actividades empresariales más “tradicionales”.
Cuantas veces nos ha ocurrido que en un mismo día y a la misma hora hemos tenido dos eventos culturales a los que nos hubiera gustado asistir pero que al final nos ha sido imposible. Las programaciones muchas veces se realizan por imitación, “a mi me ha funcionado bien organizarlo los jueves a las 8 de la tarde…” .. y resulta que todos organizamos el recital o la obra de teatro en las mismas fechas y horarios, sin tener en cuenta muchas veces ni al espectador, ni a la “competencia”, ni el clima, ni la existencia de otros acontecimientos ajenos al sector pero que pueden incluir de forma decisiva.
Es evidente que hasta la fecha no había medios para poder primero “recoger los datos de múltiples fuentes”, ni herramientas medianamente sencillas que nos posibiliten analizar toda esta esta información y luego tomar decisiones basadas en “información objetiva y fehaciente”. Pues bien, esto es el “Big Data” y ha llegado para quedarse, el sector cultural debe de aprovecharse de esta herramienta. El cine, el teatro, la música… con el uso de la estadística y de algunos algoritmos estadísticos, con criterios cuantitativos y cuantitativos, nos van a aportar poderosos sistemas de organización y desarrollo cultural.
El que nuestros profesionales culturales cuenten con los conocimientos claves del Big Data o de la simple gestión de datos mediante Cuadros de Mando, nos va a posibilitar hacer evolucionar nuestros modelos de negocio y afrontar la transformación digital del sector de forma clara.
