5 aspectos para crear una estrategia eficaz para atraer visitantes a tu museo

Estrategias para atraer visitantes a tu museo

Una de los aspectos más importantes que debes cuidar en la gestión de tu museo es el número de visitantes que acceden a las muestras que organizas. Es esto uno de los mayores retos a los que se enfrenta cualquier exposición y ante el cual debes tener una visión acertada y una estrategia precisa para lograrlo. Hoy en día existe una competencia mayor por atraer visitantes por lo cual es importante conocer como atraer publico a tu museo

Para ello has de seguir unos puntos que te faciliten la consecución del número de visitantes que deseas vengan a tu museo. A continuación detallamos los 5 aspectos básicos para realizar la estrategia para atraer los visitantes.

1- Analiza cual es el tipo de visitante en tu museo
Este es el aspecto inicial que debemos acotar, puesto que en función de la decisión que tomemos nuestras acciones serán de un tipo o de otro totalmente diferente. Los aspectos fundamentales son la edad, lugar de residencia, idioma y nivel económico.

2 – Detalla los puntos mas valorables de tu museo
Aquí es donde debes saber que le interesa al público para posteriormente utilizarlo en las comunicaciones que hagas para llegar a mas personas que decidan ir a tu museo. El listado que realices no debe superar 5 puntos.

3 – Decide los canales de comunicación que utilizarás en tu promoción
Aquí debes valorar los canales en los cuales realizarás la comunicación pudiendo ser un conjunto de ellos. Los canales a tener en cuenta serán, internet, televisión, radio, medios impresos, publicidad, canales físicos(vallas, folletos, carteles, …) Los canales a decidir se basarán en las características de los visitantes que anteriormente has listado como visitante tipo.

4 – Decide los medios de comunicación que contratarás en tu promoción
Una vez este decididos los canales, deberás detallar en que medios exactamente realizarás la promoción, teniendo en cuenta que previamente habrás pedido presupuesto si así lo requiere el medio que decidas posteriormente contratar. Los medios de comunicación por los que vayas a decidirte deben cumplir el que sean del gusto de los visitantes tipo que detallaste en el punto inicial. El listado de medios no debe sobrepasar 5 por canal para llevar así una gestión eficaz de las campañas que realices.

5 – Optar por el mensaje a comunicar
El mensaje es la clave fundamental para que los futuros visitantes entiendan perfectamente lo que encontrarán al ir a tu museo y tomen así la decisión de hacerlo.
Este mensaje debe estar basado en los puntos valorarles que previamente habías detallado y que ahora comunicarás de modo sencillo y claro para lograr la máxima eficacia. El mensaje deberás adecuarlo a cada canal de comunicación que vayas a realizar

Una vez hayas realizado todo esto podrás realizar tu estrategia para atraer visitantes a tu museo, una vez iniciada y para lograr aun mayor eficacia deberás controlar que canales y medios traen mayor numero de visitantes a tu museo, este control lo podrás hacer mediante encuestas, buzones de sugerencias, preguntas y otros que consideres oportunos.

¿Cuidas tu Identidad Digital y Reputación Online?

branding personal

Las estadísticas dejan claro que a nivel estatal el 50% de la población navega diariamente por internet. Todas estas personas cuentan con un perfil en redes sociales o no tardarán mucho en creárselo. La mayoría de nosotros/as, tenemos presencia en redes sociales, tales como Facebook, Twitter, Instagram o LinkedIn.

 

A pesar de que, al comienzo, las redes sociales fueron creadas para ámbito personal o para reforzar las relaciones personales, aparte de éstas, el uso de las redes sociales profesionales va en aumento hoy en día.

 

Éstas últimas pueden llegar a ser interesantes tanto como para las personas como para los negocios. Mientras las personas las utilizarán para la búsqueda de empleo o para ampliar su red de contactos, las empresas o negocios las aplicarán para dar con nuevas colaboraciones, clientela o incluso para encontrar socios/as.

 

Tanto en las personales como en las profesionales, además de conseguir visibilidad será imprescindible ganarse la confianza de las personas seguidoras. Cómo no, también habrá que garantizar la calidad de nuestra comunidad y el nivel de conocimientos existente dentro de las personas que la componen.

 

Aunque parezca paradójico, el avance de la sociedad de la información y las nuevas tecnologías de comunicación web 2.0 ha supuesto que los entornos digitales sean altamente participativos mientras la sociedad en la que vivimos es cada día más individualista. Para conseguir éxito en los entornos digitales, es necesario estar en contacto continuo con personas o profesionales, proporcionar nuestras opiniones o compartir conocimientos bajo nuestra autoría.

 

Los diferentes contenidos, fotos, opiniones y demás que vamos colgando en los entornos digitales (redes sociales, blog, páginas web…) van creando poco a poco nuestra Huella Digital. Cualquier persona de ámbito personal o profesional que escriba nuestro nombre en el buscador de Google podrá tener acceso directo a toda información publicada en relación a nuestra persona.

 

Toda esta información publicada o no por nosotros/as, formará a su vez nuestra Identidad Digital. Más nos vale tener bajo control dicho aspecto para evitar que en un proceso de selección o en otro tipo de proceso pueda llegar a ser un factor que no juegue a nuestro favor.

 

Para terminar, la primera impresión que proporcionamos en la red se puede definir como la carta de presentación que ofrecemos en internet, conocida como Reputación Online. Dependiendo de la imagen que proyectemos mediante nuestra Identidad Digital, dicha Reputación Online será positiva, negativa o inexistente.

Si quieres saber más sobre la Identidad Digital, puedes acceder al curso de Marca Personal

Internet como motor del comercio internacional: un pequeño apunte a tener en cuenta en la redacción de los contratos

Comercio internacional

A nadie se le oculta que Internet –entre otras cosas- ha resultado ser un potenciador de las relaciones de comercio internacional. Hace unos años, con los mecanismos tradicionales, lanzar un producto u ofertar un servicio en un mercado extranjero era una decisión que implicaba riesgos y que no estaba al alcance de cualquier productor. Actualmente, al menos para los productos y servicios dirigidos a los consumidores, dirigirse a otros mercados trasnacionales es una operación mucho más sencilla.

Esta circunstancia va unida al hecho del crecimiento del volumen de las transacciones online a nivel mundial: se prevé que las ventas alcancen los 1.155,7 miles de millones de dólares en 2016; 1326 miles millones en 2017 y 1.500 miles millones en 2018.

Una cuestión digna de atención es que, al no existir una unificación normativa de la protección al consumidor, los diferentes niveles de salvaguarda de sus derechos pueden variar de una zona a otra. Este hecho viene unido a otro cómo es la proliferación de cláusulas abusivas en los contratos y al desconocimiento de sus derechos por los consumidores.

Es decir, en muchos de los contratos de consumo online es difícil acceder a las condiciones generales, además, la conducta general de los consumidores es aceptar dichas condiciones sin haberlas leído para, así, poder proseguir con la compra. De esta manera muchos proveedores incluyen cláusulas que implican reducciones en los plazos de devolución del producto o, incluso penalizaciones; establecen el cargo de los gastos de dicha devolución al consumidor; imponen la obligación de dirimir sus eventuales controversias ante los tribunales del estado del proveedor o ante mecanismos arbitrales por él designados, etc…

Todo ello sin tener en cuenta que, desde el punto de vista formal, las páginas web no permiten, en muchos casos, una lectura clara de las condiciones de aceptación de los respectivos contratos.

Queda por decir ahora que, por algún mecanismo psicológico muy arraigado, las personas que dan su consentimiento a este tipo de cláusulas abusivas, entienden que no pueden reclamar contra la letra del contrato que han aceptado.

Pues bien, esto no es así: la legislación que protege a los consumidores, tanto en la Unión Europea (UE) como en Estados Unidos, permite que éstos obtengan el máximo nivel de protección aun cuando hayan renunciado a él en el contrato en la mayoría de los casos.

Es decir, poco importa que firmemos una renuncia al derecho de desistimiento o que admitamos correr con los gastos de devolución. La legislación de la UE –y de muchos otros países- nos permite impugnar dichos acuerdos por entender que se trata de derechos poco menos que irrenunciables.

Poco importa también que admitamos recurrir a tribunales del estado del vendedor porque en la mayoría de los casos, la normativa de la UE en vigor (y en muchos casos también la de muchos estados de los Estados Unidos) nos permitirá demandar al proveedor ante los tribunales de nuestro domicilio.

Este pequeño apunte sirve como información tanto al consumidor como al proveedor de bienes y servicios en el tráfico internacional que desea garantizarse unas ventajosas condiciones en la transacción pero que puede ver cómo cualquier tribunal enmienda la letra de su contrato.

Razones que hacen la dirección de proyectos imprescindible

dirección de proyectos

Es una evidencia que los ciclos de vida de los productos y servicios son cada vez más cortos. Tan pronto como nos resulta familiar el término 3G comenzamos a oír hablar de 4G. Para las empresas e instituciones lo anterior conlleva la necesidad constante de innovación para no ser eliminados del mercado o sector de actividad. Cada vez cobra más importancia no tanto gestionar las operaciones habituales del negocio (explotación), sino gestionar la “exploración”, entendida ésta como la innovación, ya sea en producto, servicio, estrategia de marketing, etc. La exploración, es decir los esfuerzos temporales llevados a cabo para crear nuevos servicios y/o productos, son evidentemente proyectos, en contraposición a las operaciones repetitivas.

Incluso la necesidad de ser más eficientes en cuanto a tiempos de producción, procesos, procedimientos, plazos de entrega de productos y/o plazos de resolución de cualquier tipo de problema, es decir en general mejorar cualquier tipo de operación interna requiere también del abordaje por medio de proyectos. Ni siquiera hablamos ahora de “saltos” en relación al mercado o al producto/servicio, sino del simple hecho de mejorar rutinas internas de la organización.

Hoy en día la mayoría de las organizaciones –ya se trate de empresas u otro tipo de instituciones sin ánimo de lucro– ha desarrollado un Plan Estratégico. Es un hecho innegable que la mayoría que la mayoría de ellas crean planes bien estructurados, con los objetivos perfectamente definidos y las estrategias para lograrlos bien perfiladas. Pero no es menos cierto que hay muy pocas organizaciones que despliegan correctamente la estrategia, que son capaces de implementar aquello que brillantemente habían definido a través de un proceso sistemático y bien conocido. También este despliegue, la puesta en valor del Plan Estratégico de la organización se lleva a cabo mediante proyectos.

La idea de proyecto nos sitúa en un escenario en el que las operaciones repetitivas – en cualquier ámbito, tanto del profesional como del personal – son cada vez más cortas. Hemos escuchado muchas veces el latiguillo de que “lo único que permanece constante es el cambio”. Pues bien, es el concepto de DIRECCIÓN DE PROYECTOS el que –metafóricamente– “recoge” esta realidad, esta necesidad de cambiar, pero haciéndolo de forma científica, sistemática, aplicando no solo el sentido común, sino todo un cuerpo de conocimiento que se ha mostrado eficaz a lo largo de muchos años y en proyectos de todo tipo.

Nuestros sistemas de Educación se están focalizando cada más en la adquisición COMPETENCIAS, en contraposición a los saberes. No se trata ya de saber “muchas cosas”, sino de saber aplicarlas en entornos determinados y con actitudes adecuadas. Y una de las competencias básicas es la COMPETENCIA EN APRENDER A APRENDER. Se trata –desde un punto de vista individual– de ser competentes y eficientes en interiorizar –de forma constante– nuevas ideas y conceptos y aplicarlos a lo largo de nuestra vida. Es ya una realidad que las largas carreras profesionales basadas en la ejecución repetitiva de las mismas rutinas –por muy complicadas que éstas sean– están desapareciendo. De ahí la necesidad de ser competentes en la nueva realidad del cambio constante, de ser competentes en aprender a aprender.

Y si lo anterior es fundamental e imprescindible a nivel individual, digamos de práctica personal, es evidente que también lo es a nivel de institución. Y esta “competencia organizacional” en aprender a aprender, en transitar continuamente de lo repetido y conocido a lo nuevo –se materializa precisamente mediante los proyectos, tal y como lo entendemos: un esfuerzo temporal que da como resultado algo que no existía antes, algo nuevo.
¿Por qué se está tardando tanto –en una sociedad de cambio constante– en asumir la idea de que una Dirección de Proyectos profesionalizada es fundamental, a largo plazo incluso más que las operaciones repetitivas de nuestras organizaciones?

Día del libro 2016: Miguel de Cervantes, William Shakespeare

En 2016 se conmemora, entre otros acontecimientos literarios, el IV Centenario de la muerte de Miguel de Cervantes y de William Shakespeare (aunque de manera desigual en los países que los vieron nacer).

 

Miguel de Cervantes, William Shakespeare murieron “el 23 de abril de 1616”, por eso se celebra en esa fecha el día internacional del libro y del Derecho de autor por decisión de la Unesco desde el año 1995. Pero, en realidad, Miguel de Cervantes, murió el 22 de abril y fue enterrado al día siguiente, mientras que William Shakespeare lo hizo el 3 de mayo según el calendario actual (gregoriano) aunque en la época, en Inglaterra, se usaba el calendario juliano, según el cual falleció el 23 de abril. Además, Cervantes nunca supo de la existencia de Shakespeare y no se tiene certeza de que este leyera la obra del escritor alcalaíno.

Porqué a los clásicos hay que darles la oportunidad de convertirse en uno de los nuestros, y, para comprobarlo, hay que leerlos, de entre las muchas actividades programadas, estas son las escogidas para acercarnos a la obra de ambos autores:

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