Derecho Ambiental y la participación en las decisiones públicas

El carácter público de las decisiones sobre medio ambiente es evidente. Así, la división que la Constitución española lleva a cabo de los derechos de participación -arts. 9 y 23 fundamentalmente- concuerda con lo anterior. El sentido de estos artículos es exigir el reconocimiento y tutela de los derechos de participación en las decisiones públicas y la garantía de fórmulas de participación ciudadana sobre estos derechos, directamente vinculados con el desarrollo individual y colectivo de todas las personas. Este fenómeno afecta directamente también el ámbito ambiental internacional (1).

Un punto de inicial en la materia lo otorga el derecho de participación respecto al derecho a un medio ambiente adecuado del art. 45 CE que afecta a toda la legislación ambiental sectorial.

Sin participación, por otro lado, las decisiones que afectan a los ciudadanos carecen a priori del beneplácito que otorga la legitimidad de una decisión gestada consensuadamente o asumida en el curso de un procedimiento administrativo (2) donde la participación del público se pueda configurar como algo más que un requisito puramente residual (3).

En línea con estas reflexiones, nuestro querido Demetrio LOPERENA, creador y Director durante mucho tiempo del Master en Derecho Ambiental de la UPV/EHU, sostiene que la participación pública de cara a los procedimientos que afecten al medio ambiente, se sustenta en tres pilares básicos:

  • “Exigencia democrática;
  • Llamada a la aportación imaginativa de los grupos de interés;
  • Vía de prevención de conflictos sociales”.(4)

 

Estos aspectos, junto a muchos otros de gran interés actual, son parte integrante del programa de nuestro Máster on line en Derecho Ambiental que se prepara ya para su vigésima edición: Derecho Internacional, Derecho Europeo, cambio climático, pesquerías, energía, derechos humanos, contaminación acústica y atmosférica, Derecho Administrativo, Evaluación de Impacto, residuos, Derecho Civil y Penal, etc, son algunos avances de nuestro programa.

 

Referencias:

(1) C. NAPIER, “Environmental conflict resolution”, Cameron May, Int. Law & Policy, London, 1998.

(2) Vid. A. JIMÉNEZ JAEN, “Evaluación de Impacto Ambiental y Procedimiento Administrativo”, Revista de Derecho Ambiental, nº12, 1994.

  1. EZEIZABARRENA, “El principio constitucional de participación ante la Evaluación de Impacto Ambiental de las grandes infraestructuras”, Instituto Vasco de Administración Pública, 2006.

(3) Vid., T. R. FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ, “Los principios constitucionales del procedimiento administrativo”, Gobierno y Administración en la Constitución Vol. I, Madrid, 1988.

(4) D. LOPERENA, “Los principios del Derecho ambiental”, Civitas-IVAP, 1998, pág. 108.

 

Competencias que se mejoran gracias a la formación a lo largo de la vida

El ser humano por naturaleza desea aprender con su curiosidad inalcanzable. Lo vemos de forma natural en la etapa infantil, donde se dice que “somos como esponjas”. Por suerte, esto continua a lo largo de la vida cuando decimos eso de que “nunca te acostarás sin saber una cosa más” y así, conseguimos mejorar nuestra vida diaria.

 

Internet y el potencial de los TIC nos ha facilitado la posibilidad de poder practicar este aprendizaje a lo largo de la vida, teniendo todo tipo de formación casi al alcance de todos. No obstante, la proliferación de todo tipo de formación ha hecho dar importancia al tema de saber elegir una formación de calidad; conseguir u elegir unos contenidos sólidos de aprendizaje se hace cada vez más difícil.

 

Pero ese es otro tema que abordaremos en otro post; aquí os queremos hablar de las competencias que mejoramos gracias al aprendizaje constante.

 

Para comenzar, gracias a la Life Long Learning se mejora la capacidad de adaptación a una sociedad cada vez más cambiante y que cada vez va a una velocidad mayor. Y si contamos con esta capacidad, se consiguen realizar las labores correctamente y se adquieren cada vez mayores responsabilidades.

 

Con la formación también aumenta la capacidad de motivarse a uno mismo, y eso a su vez ayuda a realizar actividades, trabajos, deberes,… facilitando la consecución de los objetivos tanto personales como profesionales, lo cual nos hace ir siempre hacia delante.

 

En cuanto a la habilidad de la satisfacción vital o felicidad, podemos afirmar que poseer una actitud optimista, igual que la motivación, ayuda a actuar en la vida de manera constructiva. La persona es más activa cuando se encuentra satisfecho consigo misma y una vez más, la formación ayuda en este aspecto.

 

En la sociedad actual, uno debe relacionarse con los demás, por lo que contar con las habilidades para ello, es decir, con las habilidades de relación, es importante. Esta competencia encuadra las habilidades de comunicación, de escucha, de saber estar, de empatía,… todas aquellas habilidades que facilitan las relaciones interpersonales. Hoy en día la mayoría de los trabajos exigen además de conocimientos y competencias técnicas, un nivel de competencias sociales y emocionales que afirmen que la persona trabajadora sea capaz de trabajar en equipo o de resolver conflictos interpersonales. Por suerte, contamos con la posibilidad de aprender y mejorar estas habilidades gracias a la formación que podemos ir adquiriendo.

 

Por tanto, un desarrollo intelectual, personal y emocional a lo largo de la vida puede ir elaborándose uno mismo a través del aprendizaje diario y constante.