La accesibilidad web ha sido un campo para los técnicos y tecnólogos, un espacio lleno de código html que debía cumplir unas normas que permitían que las páginas web fueran accesibles para cualquier persona independientemente de su discapacidad. Actualmente la evolución de las tecnologías de desarrollo ha hecho que la normativa de accesibilidad sea difícil de cumplir y por lo tanto no aplicable en la gran mayoría de las plataformas que utilizamos habitualmente. El desarrollo web accesible ha quedado relegado a páginas que deben cumplirla por exigencias propias.
Aunque ya no es una palabra de “moda” seguimos y seguiremos teniendo problemas de acceso al contenido y a las funcionalidades. En el mundo real hacer que un parque o edificio sea accesible depende exclusivamente de los arquitectos y constructores, sin embargo, en el mundo digital, toda persona que crea o publica contenido es responsable de que el mismo pueda ser interpretado independientemente de las capacidades del usuario. Del mismo modo que habitualmente cedemos nuestro asiento en el autobús, ayudamos a cruzar una calle o a leer una etiqueta, en internet podemos crear contenido apropiado para personas con discapacidad cognitiva, física o sensorial. Todo no está en nuestras manos, pero añadiendo información adicional y cuidando la maquetación de la página podemos conseguir un mejor acceso a la información. ¿Qué posibilidades tenemos? Entre otras cosas, podemos describir las fotos para una persona que no ve, transcribir los vídeos, hacer una redacción sencilla o un resumen de lectura fácil, elegir plantillas que se adapten a la pantalla, etc.
Actualmente creamos y publicamos más contenido que nunca, hagamos en la medida de lo posible que sea accesible, para ello en este curso de Iniciación a la Accesibilidad Digital nos pondremos en la piel de quien no ve, no comprende o no oye. Aprenderemos a hacer que ese contenido sea más fácil para todos.
5 claves para reinventar nuestro proyecto cultural
La cultura, es esa famosa palabra que lo dice todo todo y es usada tanto para bien como para mal de forma indiscriminada. Cuando hablamos de cultura estamos hablando de ámbitos y sectores tan diferenciados y clásicos como el cine, teatro, danza, pintura, escultura, música, literatura, idioma, religión,… pero también otros más especiales pero igual de identificativos como la gastronomía, la moda, la arquitectura, el deporte, … es decir todos los signos, formas y costumbres que identifican a un grupo de gente, pueblo, región o territorio, marcando diferencias claras inherentes y muy difíciles de disociar entre las personas y su entorno.
Basándome en esta reflexión, nos encontramos que el sector cultural no es un sector al uso, sino más bien un estrato social muy, muy transversal y en el que nos encontramos en cualquier sitio, empresa, entidad u organización. En general las organizaciones cuyo principal foco es la “cultura” son microempresas o profesionales de escasa estructura, pero con gran ánimo o vocación especial respecto al resto de sectores.
Las empresas culturales, no por ser “especiales” deben de estar apartadas de los modelos de negocio que marquen la supervivencia de la misma, y es por ello que considero que las empresas del sector cultural deben de tener siempre en su foco las 5 CLAVES para sobrevivir en este mercado cada vez más y más cambiante
Clave 1: Un modelo de negocio sostenible
No tiene sentido pensar solo en que lo que estamos haciendo hoy funciona, debemos de definir un modelo que prospecte el futuro, analice claves de evolución y no ponernos una venda en los ojos sobre los constantes cambios que sufre la sociedad y por tanto el mercado ¿Se puede seguir hoy vendiendo CDs, Videos VHS, Cintas etc…? Seguro que no… pensemos en clave de hoy y prospectemos el mañana
Clave 2: La profesionalización de la gestión
En un mercado cada vez más global debemos de saber que nuestro competidor ya no es el teatro de al lado o el cine, nuestro competidor es NETFLIX, Amazon, Apple.. ¿Sabemos cómo competir con ellos o aliarnos a ellos? ¿Sabemos cómo gestionar nuestras ventajas competitivas? Empecemos por organizarnos….
Clave 3: La incorporación de las nuevas tecnologías
Es evidente que la tecnología ha llegado para quedarse y el uso de las herramientas tecnológicas deben de ser uno de nuestros focos. Ya nuestros clientes utilizan internet, las redes sociales, los móviles y otros elementos para comunicarse, para buscar ofertas, para comprar, para vender… O las adoptamos en nuestro negocio o nuestra sostenibilidad “no existe”
Clave 4: Gestión del talento
Todas las empresas y las culturales en especial soportamos nuestra estructura en las personas. ¿Tenemos definida la evolución de las competencias que tenemos que tener nosotros como las personas que nos acompañan en nuestro proyecto cultural? ¿Sabemos cómo atraer y retener el talento? ¿Sabemos cómo capacitar y forma nuestra gente ante la Transformación Digital? Pongámomos manos a la obra
Clave 5: Colaborar y Compartir para ganar
Nuestras empresas son muy pequeñas y fragmentadas y si a eso le añadimos que cada vez el mercado es más grande, vemos que hay proyectos, pero muchas veces menos y más completos y complejos ¿Nos podemos permitir seguir mirándonos a nuestro ombligo? Tenemos que romperá las barreras y compartir nuestro know how, así como colaborar con otras entidades locales o internacionales para llegar a más … “Es mejor el 1% de mucho que el 100% de nada”
Cuatro errores que debes evitar a la hora de comunicar tu marca visualmente
La web es eminentemente visual, y como una imagen vale más que mil palabras te indicamos cuatro errores básicos que debes evitar para que tu marca personal se transmita de manera eficaz.
- 1 · A la hora subir una foto a Internet (logo, foto de perfil, etc.), asegúrate de que cumpla los requisitos mínimos para su visualización en pantalla: la resolución ha de ser de 72 píxeles por pulgada (ppp) y con un perfil de color RGB.
- 2 · Hoy en día, tener presencia en la redes sociales es prácticamente una condición sine qua non para dar a conocer tu marca y hacerla más visible. Por ello, es muy importante que tengas en cuenta las medidas que cada una de las redes sociales establece para sus fotos (portada, perfil, enlace…) y sacarles así el máximo partido. Puedes ver los tamaños establecidos por las redes sociales en este enlace.
- 3 · Por mucho que respetes la resolución mínima para imágenes en pantalla y las medidas de las redes sociales, no servirá de nada si las deformas o estiras a lo ancho o a lo alto, ya que este tipo de alteraciones dan un aspecto descuidado y poco profesional. Por lo tanto, a la hora de escalar una imagen, es muy importante que la aumentes o reduzcas de manera proporcional.
- 4 · Si elaboras un logotipo, asegúrate de que no sea maltratado ni invadido por otras marcas. Para ello, establece un espacio mínimo de protección, de modo que ninguna otra imagen se solape o quede demasiado cerca de tu marca.
Por supuesto, elaborar una marca personal es mucho más que subir imágenes a Internet. Si quieres conocer cómo construirla desde cero, gestionarla y aprender a exprimirla al máximo, puedes echarle un vistazo al curso de Personal Branding de la Fundación Asmoz.
