5 claves para reinventar nuestro proyecto cultural

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La cultura, es esa famosa palabra que lo dice todo todo y es usada tanto para bien como para mal de forma indiscriminada. Cuando hablamos de cultura estamos hablando de ámbitos y sectores tan diferenciados y clásicos como el cine, teatro, danza, pintura, escultura, música, literatura, idioma, religión,… pero también otros más especiales pero igual de identificativos como la gastronomía, la moda, la arquitectura, el deporte, … es decir todos los signos, formas y costumbres que identifican a un grupo de gente, pueblo, región o territorio, marcando diferencias claras inherentes y muy difíciles de disociar entre las personas y su entorno.

Basándome en esta reflexión, nos encontramos que el sector cultural no es un sector al uso, sino más bien un estrato social muy, muy transversal y en el que nos encontramos en cualquier sitio, empresa, entidad u organización. En general las organizaciones cuyo principal foco es la “cultura” son microempresas o profesionales de escasa estructura, pero con gran ánimo o vocación especial respecto al resto de sectores.

Las empresas culturales, no por ser “especiales” deben de estar apartadas de los modelos de negocio que marquen la supervivencia de la misma, y es por ello que considero que las empresas del sector cultural deben de tener siempre en su foco las 5 CLAVES para sobrevivir en este mercado cada vez más y más cambiante

Clave 1: Un modelo de negocio sostenible

No tiene sentido pensar solo en que lo que estamos haciendo hoy funciona, debemos de definir un modelo que prospecte el futuro, analice claves de evolución y no ponernos una venda en los ojos sobre los constantes cambios que sufre la sociedad y por tanto el mercado ¿Se puede seguir hoy vendiendo CDs, Videos VHS, Cintas etc…? Seguro que no… pensemos en clave de hoy y prospectemos el mañana

Clave 2: La profesionalización de la gestión

En un mercado cada vez más global debemos de saber que nuestro competidor ya no es el teatro de al lado o el cine, nuestro competidor es NETFLIX, Amazon, Apple.. ¿Sabemos cómo competir con ellos o aliarnos a ellos? ¿Sabemos cómo gestionar nuestras ventajas competitivas? Empecemos por organizarnos….

Clave 3: La incorporación de las nuevas tecnologías

Es evidente que la tecnología ha llegado para quedarse y el uso de las herramientas tecnológicas deben de ser uno de nuestros focos. Ya nuestros clientes utilizan internet, las redes sociales, los móviles y otros elementos para comunicarse, para buscar ofertas, para comprar, para vender… O las adoptamos en nuestro negocio o nuestra sostenibilidad “no existe”

Clave 4: Gestión del talento

Todas las empresas y las culturales en especial soportamos nuestra estructura en las personas. ¿Tenemos definida la evolución de las competencias que tenemos que tener nosotros como las personas que nos acompañan en nuestro proyecto cultural? ¿Sabemos cómo atraer y retener el talento? ¿Sabemos cómo capacitar y forma nuestra gente ante la Transformación Digital? Pongámomos manos a la obra

Clave 5: Colaborar y Compartir para ganar

Nuestras empresas son muy pequeñas y fragmentadas y si a eso le añadimos que cada vez el mercado es más grande, vemos que hay proyectos, pero muchas veces menos y más completos y complejos ¿Nos podemos permitir seguir mirándonos a nuestro ombligo? Tenemos que romperá las barreras y compartir nuestro know how, así como colaborar con otras entidades locales o internacionales para llegar a más … “Es mejor el 1% de mucho que el 100% de nada”

Gamifícate: la pócima para aprender

LEYENDA: LAS TORRES DE HANOI.

…al crear el mundo, Dios situó sobre la Tierra tres varillas de diamante y sesenta y cuatro discos de oro. Los discos son todos de diferente tamaño y fueron colocados en orden decreciente de diámetro sobre la primera de las varillas. Además Dios creó un monasterio y sus monjes tienen una tarea: trasladar todos los discos desde la primera varilla a la tercera. La única operación permitida es mover un disco de una varilla a otra cualquiera, con la condición de que no se puede situar encima de un disco otro de diámetro mayor.

La leyenda dice que cuando los monjes terminen su tarea, el mundo se acabará.

Con esta leyenda se creó un juego llamado, “Las Torres de Hanoi”. Podemos jugar con unas cuantas monedas de distintos tamaños representando la situación (varillas y discos) o realizar una simulación por ordenador. Así que para empezar os propongo este reto, vamos a jugar:

http://www.uterra.com/juegos/torre_hanoi.php

Es un juego clásico de lógica y estrategia. Podemos complicar el juego suponiendo que trabajamos con más discos. Seguramente si lo hemos solucionado con tres discos podremos aplicar la lógica usada para un problema más complejo. Lo importante es que encontrar la relación entre movimiento, disco y torre. Es decir, según en qué movimiento nos encontramos, saber qué disco mover y a qué torre.

Como ya sabemos el juego cumple muchas funciones en la infancia: desarrollo motor, desarrollo intelectual, desarrollo afectivo y desarrollo social. Y existen muchos juegos y “mas formas de jugar que juegos” (A.BISHOP, 1998). También lo encontramos en muchos entornos: formales (educación, formación para el empleo, etc.) e informales (ocio, tiempo libre, etc.). E incluso diferentes juegos para todas las edades.

Un ejemplo el desarrollo de habilidades sociales cuando hacemos colecciones y tenemos que negociar para cambiar cromos. ¿Quiénes son las personas que mejor negocian? Probablemente los niños y las niñas. Y ¿qué hacen continuamente las niñas y niños? Jugar. Negociar para ellos es un juego. Algo nos pasa en el camino de niño a adulto que perdemos esa habilidad. Pero ahora tenemos la oportunidad de volver a ser niños…Jugando las personas adultas también aprenden y de manera vivencial, podemos aprender y comprender mejor nuestro entorno laboral y personal, sus características, posibilidades y potencialidades.

Los juegos de simulación que permiten experimentar con realidades alternativas. En muchas empresas y organizaciones se realizan simulaciones a pequeña o gran escala para aprender a actuar en situaciones donde se requiere una alta atención: simulacros de emergencias, accidentes, evacuación, reparaciones, seguridad, aprender a moverse en espacios o con herramientas nuevas, etc. En muchos casos las simulaciones pueden ser agotadoras y muy reales, La clave es saber lo que se tiene que hacer antes de que ocurra, ensayando, trabajando de manera conjunta.

En otros casos el juego se usa para motivar e implicar tanto a personas empleadas como a clientes reales y potenciales. Funciona por que es una forma rápida de aprendizaje y permite la transferencia de lo aprendido de un entorno simulado a uno real. De esta manera podemos experimentar sin miedo, activar nuestra curiosidad y disfrutar lo que hacemos. Por ello cada vez más las empresas y organizaciones recurren a la gamificación para atraer y fidelizar talento o clientes.

El juego es una herramienta convincente que introduce información, vida, contexto, orden a los hechos, construye lealtad, afinidad, inspira entusiasmo, desarrolla competencias y facilita el cambio. Así que ¿a qué esperas? Gamifícate y empieza a jugar para aprender más y mejor.

¿Cuidas tu Identidad Digital y Reputación Online?

branding personal

Las estadísticas dejan claro que a nivel estatal el 50% de la población navega diariamente por internet. Todas estas personas cuentan con un perfil en redes sociales o no tardarán mucho en creárselo. La mayoría de nosotros/as, tenemos presencia en redes sociales, tales como Facebook, Twitter, Instagram o LinkedIn.

 

A pesar de que, al comienzo, las redes sociales fueron creadas para ámbito personal o para reforzar las relaciones personales, aparte de éstas, el uso de las redes sociales profesionales va en aumento hoy en día.

 

Éstas últimas pueden llegar a ser interesantes tanto como para las personas como para los negocios. Mientras las personas las utilizarán para la búsqueda de empleo o para ampliar su red de contactos, las empresas o negocios las aplicarán para dar con nuevas colaboraciones, clientela o incluso para encontrar socios/as.

 

Tanto en las personales como en las profesionales, además de conseguir visibilidad será imprescindible ganarse la confianza de las personas seguidoras. Cómo no, también habrá que garantizar la calidad de nuestra comunidad y el nivel de conocimientos existente dentro de las personas que la componen.

 

Aunque parezca paradójico, el avance de la sociedad de la información y las nuevas tecnologías de comunicación web 2.0 ha supuesto que los entornos digitales sean altamente participativos mientras la sociedad en la que vivimos es cada día más individualista. Para conseguir éxito en los entornos digitales, es necesario estar en contacto continuo con personas o profesionales, proporcionar nuestras opiniones o compartir conocimientos bajo nuestra autoría.

 

Los diferentes contenidos, fotos, opiniones y demás que vamos colgando en los entornos digitales (redes sociales, blog, páginas web…) van creando poco a poco nuestra Huella Digital. Cualquier persona de ámbito personal o profesional que escriba nuestro nombre en el buscador de Google podrá tener acceso directo a toda información publicada en relación a nuestra persona.

 

Toda esta información publicada o no por nosotros/as, formará a su vez nuestra Identidad Digital. Más nos vale tener bajo control dicho aspecto para evitar que en un proceso de selección o en otro tipo de proceso pueda llegar a ser un factor que no juegue a nuestro favor.

 

Para terminar, la primera impresión que proporcionamos en la red se puede definir como la carta de presentación que ofrecemos en internet, conocida como Reputación Online. Dependiendo de la imagen que proyectemos mediante nuestra Identidad Digital, dicha Reputación Online será positiva, negativa o inexistente.

Si quieres saber más sobre la Identidad Digital, puedes acceder al curso de Marca Personal

Razones que hacen la dirección de proyectos imprescindible

dirección de proyectos

Es una evidencia que los ciclos de vida de los productos y servicios son cada vez más cortos. Tan pronto como nos resulta familiar el término 3G comenzamos a oír hablar de 4G. Para las empresas e instituciones lo anterior conlleva la necesidad constante de innovación para no ser eliminados del mercado o sector de actividad. Cada vez cobra más importancia no tanto gestionar las operaciones habituales del negocio (explotación), sino gestionar la “exploración”, entendida ésta como la innovación, ya sea en producto, servicio, estrategia de marketing, etc. La exploración, es decir los esfuerzos temporales llevados a cabo para crear nuevos servicios y/o productos, son evidentemente proyectos, en contraposición a las operaciones repetitivas.

Incluso la necesidad de ser más eficientes en cuanto a tiempos de producción, procesos, procedimientos, plazos de entrega de productos y/o plazos de resolución de cualquier tipo de problema, es decir en general mejorar cualquier tipo de operación interna requiere también del abordaje por medio de proyectos. Ni siquiera hablamos ahora de “saltos” en relación al mercado o al producto/servicio, sino del simple hecho de mejorar rutinas internas de la organización.

Hoy en día la mayoría de las organizaciones –ya se trate de empresas u otro tipo de instituciones sin ánimo de lucro– ha desarrollado un Plan Estratégico. Es un hecho innegable que la mayoría que la mayoría de ellas crean planes bien estructurados, con los objetivos perfectamente definidos y las estrategias para lograrlos bien perfiladas. Pero no es menos cierto que hay muy pocas organizaciones que despliegan correctamente la estrategia, que son capaces de implementar aquello que brillantemente habían definido a través de un proceso sistemático y bien conocido. También este despliegue, la puesta en valor del Plan Estratégico de la organización se lleva a cabo mediante proyectos.

La idea de proyecto nos sitúa en un escenario en el que las operaciones repetitivas – en cualquier ámbito, tanto del profesional como del personal – son cada vez más cortas. Hemos escuchado muchas veces el latiguillo de que “lo único que permanece constante es el cambio”. Pues bien, es el concepto de DIRECCIÓN DE PROYECTOS el que –metafóricamente– “recoge” esta realidad, esta necesidad de cambiar, pero haciéndolo de forma científica, sistemática, aplicando no solo el sentido común, sino todo un cuerpo de conocimiento que se ha mostrado eficaz a lo largo de muchos años y en proyectos de todo tipo.

Nuestros sistemas de Educación se están focalizando cada más en la adquisición COMPETENCIAS, en contraposición a los saberes. No se trata ya de saber “muchas cosas”, sino de saber aplicarlas en entornos determinados y con actitudes adecuadas. Y una de las competencias básicas es la COMPETENCIA EN APRENDER A APRENDER. Se trata –desde un punto de vista individual– de ser competentes y eficientes en interiorizar –de forma constante– nuevas ideas y conceptos y aplicarlos a lo largo de nuestra vida. Es ya una realidad que las largas carreras profesionales basadas en la ejecución repetitiva de las mismas rutinas –por muy complicadas que éstas sean– están desapareciendo. De ahí la necesidad de ser competentes en la nueva realidad del cambio constante, de ser competentes en aprender a aprender.

Y si lo anterior es fundamental e imprescindible a nivel individual, digamos de práctica personal, es evidente que también lo es a nivel de institución. Y esta “competencia organizacional” en aprender a aprender, en transitar continuamente de lo repetido y conocido a lo nuevo –se materializa precisamente mediante los proyectos, tal y como lo entendemos: un esfuerzo temporal que da como resultado algo que no existía antes, algo nuevo.
¿Por qué se está tardando tanto –en una sociedad de cambio constante– en asumir la idea de que una Dirección de Proyectos profesionalizada es fundamental, a largo plazo incluso más que las operaciones repetitivas de nuestras organizaciones?

¿Por qué hacer un MOOC?

MOOC es el acrónimo en Inglés de Massive Open Online Course, esto es, Cursos en Línea Masivos y Abiertos.

Los MOOC son una modalidad de educación abierta y gratuita. Cualquier persona los puede realizar desde cualquier parte del mundo y no tienen límite de participantes.

Ventajas

  • · La flexibilidad que ofrecen; el horario se adecua a la situación del alumnado, este puede conectarse desde cualquier situación geográfica a la hora que crea oportuna.
  • · No hay límite de matriculados, por lo que con las aportaciones del alumnado puede resultar un curso mas enriquecido.
  • · Los materiales utilizados para la formación se ofrecen en modo abierto, por lo que tienen total disponibilidad.
  • · Es una manera de que la formación llegue a personas con pocos recursos económicos, puesto que son gratuitos.
  • · Posibilidad de que el alumnado aprenda unos de otros, esto es, la interacción de conocimiento entre el alumnado.
  • · Pueden fomentar el que se generen comunidades de aprendizaje.

Por supuesto como todos los modelos educativos también tiene sus desventajas pero eso lo dejaremos para otra vez.

Después de leer las ventajas dejamos un pregunta en el aire ¿Son el futuro de la formación o un fenómeno pasajero?

Competencias que se mejoran gracias a la formación a lo largo de la vida

El ser humano por naturaleza desea aprender con su curiosidad inalcanzable. Lo vemos de forma natural en la etapa infantil, donde se dice que “somos como esponjas”. Por suerte, esto continua a lo largo de la vida cuando decimos eso de que “nunca te acostarás sin saber una cosa más” y así, conseguimos mejorar nuestra vida diaria.

 

Internet y el potencial de los TIC nos ha facilitado la posibilidad de poder practicar este aprendizaje a lo largo de la vida, teniendo todo tipo de formación casi al alcance de todos. No obstante, la proliferación de todo tipo de formación ha hecho dar importancia al tema de saber elegir una formación de calidad; conseguir u elegir unos contenidos sólidos de aprendizaje se hace cada vez más difícil.

 

Pero ese es otro tema que abordaremos en otro post; aquí os queremos hablar de las competencias que mejoramos gracias al aprendizaje constante.

 

Para comenzar, gracias a la Life Long Learning se mejora la capacidad de adaptación a una sociedad cada vez más cambiante y que cada vez va a una velocidad mayor. Y si contamos con esta capacidad, se consiguen realizar las labores correctamente y se adquieren cada vez mayores responsabilidades.

 

Con la formación también aumenta la capacidad de motivarse a uno mismo, y eso a su vez ayuda a realizar actividades, trabajos, deberes,… facilitando la consecución de los objetivos tanto personales como profesionales, lo cual nos hace ir siempre hacia delante.

 

En cuanto a la habilidad de la satisfacción vital o felicidad, podemos afirmar que poseer una actitud optimista, igual que la motivación, ayuda a actuar en la vida de manera constructiva. La persona es más activa cuando se encuentra satisfecho consigo misma y una vez más, la formación ayuda en este aspecto.

 

En la sociedad actual, uno debe relacionarse con los demás, por lo que contar con las habilidades para ello, es decir, con las habilidades de relación, es importante. Esta competencia encuadra las habilidades de comunicación, de escucha, de saber estar, de empatía,… todas aquellas habilidades que facilitan las relaciones interpersonales. Hoy en día la mayoría de los trabajos exigen además de conocimientos y competencias técnicas, un nivel de competencias sociales y emocionales que afirmen que la persona trabajadora sea capaz de trabajar en equipo o de resolver conflictos interpersonales. Por suerte, contamos con la posibilidad de aprender y mejorar estas habilidades gracias a la formación que podemos ir adquiriendo.

 

Por tanto, un desarrollo intelectual, personal y emocional a lo largo de la vida puede ir elaborándose uno mismo a través del aprendizaje diario y constante.