3 razones para añadir podcasts a tu blog cultural

beneficios del podcast

Un podcast es un archivo de audio que se puede escuchar mediante streaming y que incluso puede ser descargado y escuchado en cualquier momento en un dispositivo como una tablet, un smartphone o un pc.

Es un formato que está en auge y que cada día tiene más consumidores, por lo tanto, incluir este tipo de contenidos puede aportar una serie de beneficios a tu blog:

1. Fidelización de tu audiencia. Puedes presentar el contenido de una forma más completa y aportar un valor añadido a tus publicaciones. Si publicas podcasts de calidad y además lo haces de forma periódica puede ser un plus para que los lectores vuelvan a tu blog y conseguir su fidelización.
2. Mayor visibilidad. Publicar tus audios en plataformas de alojamiento de podcasts aumenta la posibilidad de que los usuarios te encuentren. Algunos de los directorios más utilizados son: iTunes, iVoox o Stitcher.
3. Posicionamiento en tu sector. Publicar contenidos de calidad te ayudará a posicionarte como referente en un tema y mejorar tu marca. Por ejemplo, añadir entrevistas con expertos puede ser una buena forma de conseguir audiencia y aumentar tus relaciones conectando con personas de tu mismo sector.

¿Y qué necesitas para crear un podcast?
Sólo necesitas un programa para grabarlos. Existen muchas herramientas para ello pero Audacity, por ejemplo, es una buena opción.
Una vez que tengas el archivo de audio debes publicarlo en alguna plataforma de alojamiento de podcasts (iVooc, iTunes o Stitcher por ejemplo) e insertarlo en tu blog.

Por lo tanto, no hay duda de que el podcasting es una buena estrategia de comunicación. Si quieres profundizar en más herramientas que existen actualmente  y que están en auge, te recomendamos el curso sobre “Comunicación Cultural 2.0” que hemos organizado para febrero de 2017.

Cómo crear y gestionar nuestro museo en Google Maps

Ficha de Museo en Google Maps

Por que es importante que nuestro museo este en Google Maps

La presencia de nuestro museo en Google Maps es muy importante para lograr que los visitantes nos encuentren y más teniendo en cuenta que el 80% de los usuarios realiza búsquedas online de museos en Google Maps.
Cuando los visitantes necesiten la información de nuestro museo acuden a Google Maps, y si nuestro museo aparece de modo correcto, tanto localizado en el mapa como con la información de horarios, imágenes, videos, etc lograremos que estos acudan a nuestro museo.
El alta y gestión en Google Maps es gratuito por lo cual es un canal muy rentable e importante para generar visitantes.


¿ Como hacer que tu museo aparezca en Google Maps ?

Lo primero que debemos saber es que la ficha y localización de nuestro museo en Google Maps se gestiona desde Google My Business

1- Como darse de alta
Registrarse en Google Maps es sencillo, para esto se necesita tener una cuenta de Gmail, y si no la tenemos podemos crearla de modo sencillo desde aquí.
Una vez tengamos nuestra cuenta de Gmail podemos entrar en Google My Business y podremos dar de alta y posteriormente gestionar la ficha de nuestro museo y tener así todas las ventajas que ofrece Google Maps.

2- Pasos para crear cuenta Google My Business

1. Debemos ir a esta dirección y allí nos damos de alta, accediendo mediante la cuenta de Gmail previamente creada.
2. Una vez nos hayamos dado de alta, probaremos si nuestro museo ya esta en Google Maps, haciendo una búsqueda en el buscador que nos ofrece Google My Business.
3. Si nuestro museo no esta dado de alta procedemos a introducir los datos de nuestro negocio y continuamos en las siguientes pantallas. En la última pantalla nos dirá que nos envían una carta desde Google en 10-13 días a nuestra dirección con un número para verificar nuestra autorización. Este número, una vez recibida la carta, debemos verificarlo siguiendo las instrucciones que nos indican en la carta.
4. Una vez verificado nuestro museo y pasados unos días aparecerá en Google Maps según los datos que hemos introducido.

** En el caso que ocurra que nuestro museo esta dado de alta en Google Maps y no tengamos acceso a la ficha, podemos reclamarlo a Google mediante la opción “¿Eres el propietario de esta empresa?” que se ve en la ficha del museo. Los pasos a seguir una vez hecho esto son los mismos que crear una ficha desde el inicio.



Aspectos importantes en la ficha de Google Maps

Debemos recordar lo importante que es rellenar correctamente todos los apartados, como horario, localización, accesos, sitio web,… y sobre todo acompañarlo de imágenes y videos que sean atractivos para el visitante que nos encuentra en Google Maps.

Un aspecto clave es que los visitantes nos hagan reseñas en la ficha de empresa, y para esto debemos sugerirles tras la visita a nuestro museo que lo hagan, ya que con sus reseñas traeremos a otros visitantes que puedan estar interesados en nuestro museo.


Ventajas cuando nuestro museo esta registrado en Google Maps

• Destacaremos en las búsquedas que hacen los visitantes en los mapas desde sus dispositivos móviles, siendo actualmente el 70% quienes lo hacen mediante el móvil.
• Ganaremos mucha visibilidad en Google, algo que es por otros medios es muy difícil y costoso.
• Podremos informar de la ubicación exacta del museo y eso es un factor determinante para nuestros visitantes.
• Tendremos un panel con estadísticas de cómo los visitantes encontraron tu museo desde Google Maps.
• Nos permite subir fotos y vídeos a YouTube para posteriormente colocarlos en la ficha para mejorar la información que ofrecemos.
• Podremos insertar y comunicar próximas exposiciones y que nuestros visitantes estén informados
• Permite que nuestros visitantes realicen reseñas, algo muy importante para destacar.



Ante la importancia que tiene internet en el uso diario de las personas y la búsqueda geolocalizada mediante mapas no podemos dejar pasar más la oportunidad y controlar la imagen e información de nuestro museo en la internet para lograr que sea un aliado.

El cambio de paradigma legislativo: ¿por qué se asustan las Administraciones Públicas?

Administracion publica

Hace unos días tuvimos ocasión de participar en un foro acerca del impacto en las administraciones de las nuevas leyes, la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas; y la Ley 40/2015, de 1 de octubre, del Régimen Jurídico del Sector Público. La protesta era unánime: no es posible cumplir en plazo, se debería haber dejado un margen más amplio, el legislador no ha tenido en cuenta que aún no estamos preparados, etc.

Desde nuestro punto de vista, estas protestas están injustificadas, en la medida en la que, al menos desde el 22 de junio de 2007, las Administraciones Públicas deberíamos haber ido adoptando de manera fluida el cambio de paradigma legislativo, y en un alto porcentaje no lo hemos hecho. El legislador nos ha concedido un margen de nueve años, durante los cuales se han promulgado más y más normas que sistemáticamente hemos ignorado, confiando en la perennidad del cómodo recurso a la Ley 30/92, un territorio misericordioso por bien conocido. Hemos desoído las hojas de ruta de la Agenda Digital para Europa y para España. Ni siquiera nos hemos tomado la molestia de echar un vistazo a lo que sucedía en la sociedad: ¿acaso nadie ha descargado apps en sus dispositivos móviles? ¿Nadie ha reservado restaurante o ha pagado la O.R.A. a través de ellas? ¿Nadie ha visto cómo se desarrollaban proyectos de Smart Cities? ¿Nadie ha pensado que tales proyectos estaban tan sujetos a derecho como cualquier otro?

Es cierto que la Ley 11/2007, de 22 de junio, de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos se quedaba corta, muy corta: no se atrevía a destituir a la sagrada Ley 30/92, no establecía un procedimiento sancionador, dejaba un amplio margen potestativo, no obligaba a comunicar sus derechos a la ciudadanía. Pero era una ley, y las leyes se promulgan para ser cumplidas. Si no lo hemos hecho – como no lo hemos hecho con el Esquema Nacional de Seguridad, el Esquema Nacional de Interoperabilidad, las Normas Técnicas que lo desarrollan, la legislación sobre reutilización de información, sobre transparencia, sobre los nuevos medios de identificación y firma electrónica, sobre impulso de la sociedad de la información, sobre una protección de datos renovada, sobre modernización del Judicial, y tantas otras – la solución no es llorar, lamentarse ni pedir moratorias. Hemos tenido nueve años y las señales eran claras. ¿Quién no ha tomado café en un mentidero, en el que se rumoreaba que las nuevas leyes estaban a punto de aterrizar? ¿Quién no ha tenido en la mano sus anteproyectos?

El lobo ha llegado. Parafraseando a Max Weber, podemos dar la espalda y permitir que nos devore; pero no creemos que sea la respuesta correcta. No tenemos mucho tiempo, y el consuelo de la Ley 30/92 ya no está para sacarnos del apuro. Plantemos cara, estudiemos, trabajemos duro. Si no lo hacemos así, el futuro, al que durante tantos años hemos despreciado, caerá sobre nosotros y no podremos rendirle cuentas. Ni a él, ni a la sociedad a la que servimos, ni a nosotros mismos.

¿Cuidas tu Identidad Digital y Reputación Online?

branding personal

Las estadísticas dejan claro que a nivel estatal el 50% de la población navega diariamente por internet. Todas estas personas cuentan con un perfil en redes sociales o no tardarán mucho en creárselo. La mayoría de nosotros/as, tenemos presencia en redes sociales, tales como Facebook, Twitter, Instagram o LinkedIn.

 

A pesar de que, al comienzo, las redes sociales fueron creadas para ámbito personal o para reforzar las relaciones personales, aparte de éstas, el uso de las redes sociales profesionales va en aumento hoy en día.

 

Éstas últimas pueden llegar a ser interesantes tanto como para las personas como para los negocios. Mientras las personas las utilizarán para la búsqueda de empleo o para ampliar su red de contactos, las empresas o negocios las aplicarán para dar con nuevas colaboraciones, clientela o incluso para encontrar socios/as.

 

Tanto en las personales como en las profesionales, además de conseguir visibilidad será imprescindible ganarse la confianza de las personas seguidoras. Cómo no, también habrá que garantizar la calidad de nuestra comunidad y el nivel de conocimientos existente dentro de las personas que la componen.

 

Aunque parezca paradójico, el avance de la sociedad de la información y las nuevas tecnologías de comunicación web 2.0 ha supuesto que los entornos digitales sean altamente participativos mientras la sociedad en la que vivimos es cada día más individualista. Para conseguir éxito en los entornos digitales, es necesario estar en contacto continuo con personas o profesionales, proporcionar nuestras opiniones o compartir conocimientos bajo nuestra autoría.

 

Los diferentes contenidos, fotos, opiniones y demás que vamos colgando en los entornos digitales (redes sociales, blog, páginas web…) van creando poco a poco nuestra Huella Digital. Cualquier persona de ámbito personal o profesional que escriba nuestro nombre en el buscador de Google podrá tener acceso directo a toda información publicada en relación a nuestra persona.

 

Toda esta información publicada o no por nosotros/as, formará a su vez nuestra Identidad Digital. Más nos vale tener bajo control dicho aspecto para evitar que en un proceso de selección o en otro tipo de proceso pueda llegar a ser un factor que no juegue a nuestro favor.

 

Para terminar, la primera impresión que proporcionamos en la red se puede definir como la carta de presentación que ofrecemos en internet, conocida como Reputación Online. Dependiendo de la imagen que proyectemos mediante nuestra Identidad Digital, dicha Reputación Online será positiva, negativa o inexistente.

Si quieres saber más sobre la Identidad Digital, puedes acceder al curso de Marca Personal